Leo lo siguiente en un interesante artículo del blog de Xavier Belanche
http://xbelanch.net/2010/07/08/como-acabar-de-una-vez-por-todas-con-los-PDF.html

En el que expone una serie de razones por las que considera que el formato PDF debería desaparecer de la web. Aunque reconozco que coincido con él en algunos de los argumentos que expone (sobretodo en los que apuntan a lo erróneo de utilizar PDF para usos donde el HTML es completamente eficiente), no entiendo afirmaciones como
Dudo de su eficacia como documento utilizable más allá de su impresión”(sic). Añade un interesante decálogo con las razones por las que  cree que deberíamos abandonar el PDF a favor del lenguaje propio de la web, HTML.

Sin ánimo explicito de cuestionar dicho decálogo (en muchos contextos probablemente serán aplicables muchas de las razones del mismo) si me gustaría hacer un “contradecálogo” con las razones por las que considero que el formato PDF sigue presentando serias ventajas frente a otros formatos, cómo HTML y por las que pienso que va a seguir siendo la mejor opción en utilizaciones documentales que vayan más allá de la web (efectivamente, en la web, opino también que el formato por defecto debería ser siempre HTML hasta que nos encontremos con requerimientos donde las limitaciones de HTML supongan un obstáculo).

  1. El PDF es compacto. Al guardarlo en un dispositivo de almacenamiento, subirlo a un servidor o enviar por e-mail no hemos de preocuparnos de si hemos guardado también todas la imágenes vinculadas, las fuentes u otros archivos dependientes. Es cierto que hay navegadores que permiten guardar versiones compactas de las páginas web pero el formato utilizado pierde la universalidad de HTML y frecuentemente está restringido a usarse únicamente en el navegador que lo creó.
  2. Es multipágina
  3. Un documento PDF te permite guardar en un solo archivo compacto información proveniente de varias fuentes de medios distintos. Puede contener texto, páginas web (con sus imágenes y vínculos incrustados), imagen, sonido, vídeo o aplicaciones Flash combinados en un solo documento multipágina o en varios documentos organizados en un portafolio/cartera pero almacenado en un solo archivo informático (nótese aquí la diferencia entre archivo y documento). Esto es muy útil, por ejemplo, cuando quieres reunir en un solo documento/proyecto material acerca de un tema concreto independientemente de su base documental.
  4. No siempre es imprescindible conservar el aspecto visual de un documento, ni tampoco un fichero WYSIWYG es lo más adecuado en todas las ocasiones, pero cuando es necesario conservar la apariencia visual original de un fichero, (cómo en revistas, cómics, esquemas, planos, vouchers  etc) PDF es el formato idóneo para conservar intacto dicho diseño cuando se utiliza un ordenador como visor, independientemente de la aplicación con la que se haya creado . En un ordenador siempre será posible, cómo mínimo, utilizar Adobe Reader para leer el PDF, lo que nos garantiza que todas sus características serán legibles, pero existen multitud de lectores de otros fabricantes, igualmente gratuitos, que permiten leer también leer PDFs con más o menos capacidades dependiendo de la cantidad y variedad de información que contenga el PDF (Yo recomiendo Adobe Reader para asegurar el acceso a todas las máximas características de PDF). En otros dispositivos, como el iPad existen también multitud de aplicaciones (cómo Good Reader) que permiten leer PDFs conservando su aspecto original intacto. Para móviles u otros dispositivos con limitaciones para la visualización enriquecida, no hay que olvidar que PDF permite el reflujo de texto y que la mayoría de lectores móviles permiten activarlo, por lo que se podría conservar la información “semántica” del documento. Aplicaciones como Acrobat permiten abrir un PDF cualquiera y hacerlo accesible para cualquier tipo de dispositivo definiendo el orden de lectura de textos e imágenes y/o proveyendo de etiquetas alternativas.
  5. PDF es un estándar ISO completamente abierto publicado (ISO/IEC 32000-1:2008) con toda una serie de sub-estándares para impresión, archivo a largo plazo etc. Al ser una especificación totalmente abierta es factible que, ahora y en el futuro, haya desarrolladores que creen nuevas apps y/o herramientas (libres o comerciales) que permitan crear, gestionar y leer PDFs.
  6. Un fichero PDF puede ser protegido para limitar su manipulación o para que no sea posible acceder a su contenido sin introducir antes la correspondiente contraseña. En un portafolio PDF es posible incluso proteger partes específicas de un proyecto y otras dejarlas abiertas.
  7. Un PDF se puede firmar digitalmente y de forma visual. En muchos escenarios esta posibilidad es muy importante.
  8. Un PDF puede contener ficheros adjuntos en su formato nativo, como ficheros .doc, imágenes, presentaciones, ficheros CAD u otros documentos PDF. A pesar de ello seguirá siendo un único fichero compacto.
  9. Permite la inclusión de metadatos en el fichero. Esto facilita la gestión, organización y búsqueda de información entre ingentes cantidades de documentos, es el caso de hemerotecas de diarios que pueden rescatar información del pasado y convertirla en PDFs accesibles que conservan la apariencia aunque sea la de un diario del siglo XIX. Y sí, existen varias herramientas para indexar y gestionar toda esa información.
  10. Con PDF se puede establecer un flujo de revisión con comentarios. El inicio del flujo de comentarios debe ser realizado con Acrobat (aplicación comercial), pero a partir de ahí puede continuarse y terminarse con Adobe Reader (aplicación gratuita).

Podría poner más razones, pero claro, entonces ya no sería un decálogo.

En resumen, sin contradecir algunos de los argumentos del post original, pienso que todavía hoy hay razones de peso para seguir optando por PDF como formato ideal para almacenar y trabajar con muchos tipos de documentos.