zombie

 

Hace unos meses mi pareja comenzó un master de Social Media y Communitty Management y aproveché la coyuntura para “acompañarle” lo que básicamente quiere decir interesarme por los contenidos que están dando y pedirle que me resumiera los principales puntos de interés. Es cierto que gran parte de lo que me está descubriendo es francamente apasionante pero a la vez también estoy viendo algunos aspectos de un mundo bastante sórdido.

Me explico, parte de las técnicas que se enseñan (no directamente en las clases regulares del master pero sí en algunos hilos paralelos que surgen entre los estudiantes o en foros relacionados con el tema) tienen como objetivo lo que yo llamo “conseguir followers a peso” en las distintas redes sociales. Y lo realmente temible de estas técnicas es que… funcionan! Recuerdo mi asombro cuando ella me sugirió poner en práctica algunos de estos “trucos”, en pocos minutos mis seguidores se habían multiplicado. La mala noticia es que la casi totalidad de esos nuevos seguidores eran lo que llamo followers zombie, es decir, gente a la que le interesa poco o nada lo que cuentas en tus redes y que únicamente ansían tu follow-back, es decir que les sigas de vuelta o algún otro favor telemático similar.

 

Y es que, por muy bonito que nos lo quieran pintar en muchos congresos y charlas, uno de los objetivos principales de muchos profesionales o aspirantes a profesionales de los Social Media es conseguir un número abultado de seguidores en su cuenta, que aparezca la letra “K” en el número de followers sea al precio que sea. La ignorancia general que aún existe respecto a este entorno hace que la mayoría de empresas que requieren los servicios de Community Managers, influencers y demás agentes de este mundillo, valoren de forma prioritaria la cantidad de seguidores, así, en bruto, sin entrar a analizar de donde proceden. Muchos de ellos no sospechan que en muchas ocasiones sus mensajes caerán totalmente en saco roto y se disoverán como una gota de agua en un montón de arena pues esas hordas de seguidores zombie que siguen a muchos CM profesionales están demasiado ocupados en el juego de conseguir a su vez nuevos followers o recabando “Me gusta” para ellos mismos. A la mayoría de estos seguidores conseguidos “a peso” les interesa muy poco o nada lo que una empresa o una marca tenga que contarles. Por supuesto este no es siempre el caso, pero me asombró descubrir la cantidad de personas que consiguen números elevados de seguidores y “me gusta” mediante estos trucos de probada efectividad pero de más que dudosa utilidad real.

 

La buena noticia es que existen herramientas de análisis en el mercado (como el conjunto de soluciones de Digital marketing de Adobe sin ir más lejos) para poder detectar la efectividad de una promoción en una determinada comunidad y comprobar la calidad de una audiencia abultada de cara a optimizar futuras acciones. No obstante los “big numbers” siguen impresionando mucho y a pesar de que la mayoría de estos “trucos” son de dominio público, la inercia y la tentación a seguir confiando en páginas y CM con un montón de “Followers zombies a peso” sigue siendo muy fuerte.

Simplemente añadir que durante unos días y tras una sesión de “Hora mágica” (tan solo unos de los conjuros del libro de hechicería del CM, …aunque de los más poderosos.) mi línea de tiempo de Twitter fue un horror. Hasta ese momento únicamente seguía a quien me interesaba por la razón que fuera, así que era muy fácil echar un vistazo a la línea de tiempo y encontrar información de mi interés y/o de mi agrado. Sin embargo al tener que seguir a mucha gente que realmente no me interesaba nada (es uno de los precios que hay que pagar para que tu número de followers crezca exponecialmente), pues de la noche a la mañana mi timeline se convirtió en una inmensa pantalla de “ruido blanco” donde había que destilar algún mensaje de interés de entre cientos de twitts que me eran totalmente indiferentes.

Hay que decir que tras unos días de limpieza las cosas volvieron a la normalidad. Como no respeté las normas (no hice follow-backs y dejé de seguir a gente que no me intersaba), en pocos días mi cantidad de followers había vuelto a descender a su número habitual, lo cual también dice mucho de lo vaporoso y volátil de estos métodos (aunque, insisto, de probada eficacia). Mediante estas vías rápidas sólo es posible mantener creciente el número de seguidores y “me gusta” si no se desfallece en estos juegos de “a peso” que francamente no me interesan.

Entiendo que a muchos usuarios les pueda parecer apasionante este juego de conseguir followers a peso (el sabor de la adrenalina cuando ves como tus notificaicones de Twitter, Facebook o Instagram echan humo es realmente adictivo) pero no deja de ser eso.., un juego. Por mi parte prefiero tener un grupito de seguidores reducido pero a los que se que, quizá, les pueda interesar o servir algo lo que pueda contar.

No me entendáis mal. Por supuesto existen otras formas de conseguir audiencia de forma más sólida y ética. De hecho en el master que mi pareja está haciendo se estudian de forma prioritaria, pero cuando te adentras en este mundo de Social Media, apasionante sin duda, es inevitable encontrarse también con el fango.

En cualquier caso creo que lo de Communitty Manager no es para mí.

Imagen Creative Commons por  Gianluca Ramalho Misiti