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En más de una ocasión he afirmado que  los objetivos de la tecnología cibernética no deberían limitarse a eliminar discapacidades en un individuo mediante la creación de prótesis biónicas como brazos, manos o piernas sino también a ayudar a mejorar las capacidades de nuestro cuerpo físico mediante la adición de nuevas funciones y “sentidos” que nos permitir extender las posibilidades de nuestro cuerpo.

Esta idea que quizá alguien pueda pensar arrogante o soberbia no es para nada novedosa. Durante toda la historia el hombre ha tratado, y en muchos casos conseguido, superar las limitaciones de su cuerpo natural, desde la propia ropa que vestimos hasta toda la colección de herramientas que hemos inventado tienen ese fin. Ni siquiera la idea de ampliar nuestras posibilidades mediante la tecnología cibernética es nueva. Con la popularización del uso de smartphone el común de los ciudadanos ha adquirirdo “poderes” que nuestros antepasados ni tan siquiera eran capaces de soñar. Podemos acceder a una cantidad ingente de información al instante como si lleváramos constantemente una biblioteca o un oráculo a nuestro lado, podemos comunicarnos con personas en casi cualquier lugar del mundo desde casi cualquier parte, podemos saber que tal les va a personajes famosos (y no tan famosos) casi a tiempo real y tenemos a una especie de “duende” que, en forma de GPS, nos dice por donde tenemos que ir para llegar a cualquier parte. Que esto sea algo que nos parezca normal hoy día por su uso habitual no quiere decir que se traten de capacidades asombrosas y casi milagrosas vistas en perspectiva.

Pues bien, desde este marco conceptual donde le damos la bienvenida a “North Sense” un proyecto liderado por el Cyborg Neil Harbisson que pretende aumentar nuestras capacidades añadiéndonos un sentido más a los cinco ya existentes. En este caso se trata de un pequeño aparato, bautizado como North Sense, que cabe en la palma de la mano y que puede adherirse fácilmente a cualquier parte de nuestro cuerpo. Con dicho dispositivo  sentiremos una vibración cada vez que nuestro cuerpo esté orientado hacia el norte, imitando así la capacidad innata que tienen muchas especies en el reino animal y que, según parece, nuestra propia especie también tuvo en alguna medida antes de que nuestros cachivaches electrónicos permitieran su total atrofia.

Ya está disponible en pre-venta por un precio de 350€ que podemos considerar razonable para aquellas personas que puedan sacar provecho de este nuevo sentido (exploradores, deportistas de alta montaña, marineros…) y quieran comprometerse con su evolución particular coo individuo hacia otro estadio de organismo ciborg. Esperemos que esta sea la primera de muchas iniciativas que tengan como fin el mejoramiento de la especie y la transición de la condición humana a la condición trans-humana.

Más infomación en http://www.cyborgnest.net/