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The Game of Live o el juego de la vida

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Hoy me gustaría compartir este vídeo que explica de forma gráfica como funciona el juego de la vida o Game of Life concebido en 1970 por John Horton Conway. Este juego consiste en algo tan simple pero a la vez tan fascinante como crear una rejilla donde cada una de sus celdas puede estar viva (en color negro) o muerta (en color blanco) dependiendo del estado de sus celdas colindantes.

En base a un conjunto muy sencillo de reglas que definen el estado de la celda en la siguiente iteración del sistema se pueden llegar a crear estructuras ciertamente complejas a partir de reglas muy simples. Resulta increíble como algo aparentemente tan austero puede llegar a crear estructuras realmente complejas partiendo de un tablero con apena unas cuantas celdas activadas. Dependiendo de que celdas pintemos al inicio (es decir, de cuales dejemos vivas) se puede crear una sucesión de cálculos que “extiguen” todas las celdas al cabo de pocas iteraciones, u otras que alcanzan estructuras estables al cabo de unas cuantas iteraciones y que ya no varían independientemente de lo que prolonguemos los cálculos. No obstante ciertas figuras crean interesantes estructuras llamadas “Critters” que llegan a exhibir comportamientos realmente complejos y que eran difícilmente predecibles desde un inicio. Entre estos critters están los osciladores que son estructuras que varían entre varios estados de forma cíclica, los gliders que son estructuras que se desplazan por la rejilla siguiendo una dirección definida o los smokers que son estructuras que se desplazan dejando un rastro de “humo” como si de excrementos se tratara. Y todo esto partiendo de una mismas reglas iniciales simples.

La invención de este juego vino a demostrar como la complejidad puede emerger a partir de reglas muy simples como de hecho ha pasado en nuestro universo surgido también de unas reglas iniciales relativamente simples a nivel cuántico pero que ha desembocado en un universo de gigantesca complejidad.

Pero como os digo, es mejor que le echéis un vistazo al vídeo y podréis entederlo mejor.

Mis artistas Low Brow favoritos

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Hace algunos años descubrí el término Low Brow Art que fue acuñado en EE-UU y también es conocido como Surrealismo Pop. Se trata de una tendencia artística que tienen sus principales intervenciones en pintura e ilustración y que se basa principalmente en la representación de mundos y personajes oníricos, imaginarios e imposibles que describen las fantasías mentales de sus creadores pero desde una perspectiva y pretensiones menos metafísica que sus antecesores de principios del siglo XX y apoyándose en numerosas ocasiones de elementos de la cultura Pop.

Hay múltiples autores alrededor del mundo que se dedican a crear este tipo de imágenes de una forma más o menos declarada. Aquí os pongo una lista de los que serían algunos de mis favoritos.

Mark Ryden

Problablemente el representante más destacado de esta tendencia por méritos propios. En sus ilustraciones suele plasmar sus obsesiones a través de elementos que se repiten como la carne, los símbolos esotéricos y herméticos de diferentes culturas y las figuras de Abraham Lincoln o el propio Jesucristo, todo ello rodeando a figuras de niñas aparentemente angelicales y criaturas extrañas con un estilo de clara intención hiperrealista en entornos también declaradamente Vintage. La combinación de todos estos elementos consigue crear atmósferas realmente inquietantes en sus ilustraciones.

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Nicoletta Ceccoli

Esta artista italiana tiene muchos elementos comunes con Mark Ryden sobretodo en lo que se refiere en la representación de niñas y jovencitas dentro de entornos que recuerdan ambientes de finales del siglo XIX y principios del XX. Pero el universo de Nicoletta tiene entidad propia, sus atmosferas son, de alguna manera, más suaves pero  igualmente inquietantes ya que se nutre de una estética de cuento infantil para mostrarnos escenas que en muchas ocasiones nos dejan esa sensación tan extraña, y a la vez tan atrayente, que mezcla la admiración con el desasosiego, pues combina elementos inocentes y azucarados con situaciones que pueden llegar a parecer siniestras.

En muchas de sus ilustraciones puede verse la influencia de universos como el de Alicia en el País de las maravillas o el mundo de los juguetes tradicionales.

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Gary Baseman

El mundo del artista norteamericano Gary Baseman se caracteriza principalmente  por sus extraños personajes que se repiten a lo largo de sus ilustraciones con un estilo gráfico muy personal.

Aparte del omnipresente “Toby”, ese perrito con gorro moruno y logotipo de una calavera y un ojo que podríamos considerar como el Alter Ego del propio Gary, son también famosas sus mascotas que expelen leche de sus ombligos o sus ninfas que acostumbran a ser jovencitas que exhiben comportamientos grotescos en muchas ocasiones.

Una vez más, a pesar de un estilo de dibujo claramente inspirado en el cartoon norteamericano, en el mundo de Gary Baseman no faltan elementos no aptos para niños como hemorragias, mutilaciones o comportamientos claramente sexuales de sus personajes. La fascinación de sus ilustraciones vuelve a conseguirse por el contraste entre la estética pop y la representación de situaciones inquietantes. En ellas también se pueden ver la influencia de elementos culturales como el Día de Muertos mexicano o la Semana Santa andaluza.

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Matt Dangler

Se trata también de un artista norteamericano. En este caso, este ilustrador se ha especializado en la representación de animales y criaturas místicas que destacan y fascinan no solamente por la elaboración de sus acabados sino también por la extrañeza que ciertamente crean la mayoría de sus engendros fantásticos y mutantes.

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Naoto Hattori

Al igual que el artista anterior, este artista japonés se distingue por la representación de extrañas criaturas y animales que parecen sacadas directamente de un loco viaje con sustancias psicodélicas.

Una de las cosas que más llaman la atención de este autor es el pequeño formato en el que plasma muchas de sus obras en las que, a pesar de ello, consigue un extraordinario nivel de detalle gracias a la utilización de pinceles excepcionalmente finos.

La observación de sus dibujos durante un rato, tratando de captar todos los detalles, es un auténtico disfrute y a veces tienes la sensación de haber tomado una buena ración de psicotrópicos 😀

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A pesar de que estos cinco autores sean mis favoritos hay muchos otros artistas de este movimiento que también me gustan mucho y a los que quizá dedique un próximo post.

Fuentes variables en Illustrator

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Una de las prestaciones más atractivas de las últimas versiones de Illustrator en cuanto a tipografía se refiere, son la fuentes variables. Este tipo de fuentes pueden ser modificadas a través de la variación de una serie de parámetros. Dependiendo de la fuente en concreto estos parámetros pueden incluir variaciones de atributos como el ancho de la fuente, el peso (la densidad), el tamaño de las serifas o incluso el color, por ejemplo entre otras propiedades.

De esta forma al poseer una de estas fuentes tenemos a nuestra disposición  un inmensa de combinaciones de variaciónes de pesos y familias que exceden, por mucho, las variaciones de fuentes tan elaboradas como la Univers.  Tener una de esta fuentes equivale a tener cientos de familias distintas.

En esta web Variable fonts https://v-fonts.com/   podéis acceder a una compilación bastante interesante de muchas de estas fuentes. Dentro de la previsualización de cada fuente se incluyen una serie de deslizadores para poder ver el resultado de modificar los parámetros y comprobar, de esta forma, los cientos de combinaciones posibles.

En la previsualización de cada fuente se incluye un enlace a la web del fabricante donde es posible adquirir la fuente o descargarla (en las de tipo Open Source).

Una vez adquirida e instalada la fuente, desde Illustrator podremos acceder también a los parámetros de dicha fuente variable a través del panel específico para ello.

Casi un año en las nuevas oficinas de Adobe

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Hace casi un año comenté aquí, en el blog que tras más de 11 años en la Torre Mapfre me iba a mover junto con mis compañeros a las nuevas oficinas de Magento.

Hoy tras casi un año en estas nuevas oficinas estas son mi impresiones.

En general mi principal sensación es el asombro al ver cómo han cambiado las cosas en Adobe desde el día en que me uní a esta empresa. Ya sólo quedamos 5 personas del equipo de más de veinte que había en 2007. Es cierto que se han ido añadiendo nuevos compañeros y con la adquisición de Magento hace algo más de un año ese número se ha multiplicado. Ahora entre los empleados de Madrid y Barcelona muy probablemente estemos rozando o superando incluso las cien personas.

Este hecho hace que se produzca un fenómeno que para mí hasta ahora era desconocido en las oficinas de Adobe Ibérica, y es que antes, allí, conocías a todas las personas de la oficina y si venía algún compañero de otro país enseguida lo detectabas porque la cara nueva no pasaba desapercibida. Ahora, a pesar de que conozco a muchos empleados, es muy normal cruzarte por el pasillo a gente a la que simplemente conoces por el rostro y de la que ni siquiera conoces el nombre (y con las que cruzas únicamente un saludo de cortesía) o que no conoces en absoluto ( y con las que también cruzas un saludo de cortesía).  Si a eso le sumamos que la actual oficina de Barcelona es super diversa, pues hay gente de no-se-cuantas nacionalidades diferentes y la “lingua franca” suele ser el inglés, pues se hace casi imposible diferenciar quien es un empleado de Ibñerica y quien un simple visitante de otra oficina de Adobe.

Precisamente por eso, aquí debes llevar siempre colgando el “batach” de Adobe (La tarjeta de identificación) o bien la de visitante, por un tema de seguridad. Esto es muy habitual en otras empresas con gran número de empleados e incluso en la mayoría de las oficinas de Adobe en otros países del mundo, pero para mí ha sido algo nuevo y en cierto modo extraño.

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Por lo demás creo que hemos salido ganando en todo. Lo único que echo realmente de menos de la Torre Mapfre son las vistas del Mediterráneo, aunque también es cierto que tuve once años para disfrutarlas.

Pero estas oficinas son mucho más grandes, amplias y bonitas. Tenemos muchas salas de reunión, una cantina donde cada día nos traen el desayuno que incluye fruta fresca, pan crujiente, dulces, cafés y zumo de naranja entre otras delicias. Hay un montón de salas de reunión, tenemos duchas, futbolín, mesa de ping pong, siestódromo y todas esas cosas chulas de las oficinas modernas.

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Este cambio de escala también ha comportado cambios en la forma y métodos de trabajar. En muchos sentidos se ha mejorado y en otros se echa de menos la familiaridad con la que se realizaban algunos proceso que ahora, forzosamente, son algo más burocráticos.

 

sala

BigRoom

A pesar de seguir en la misma compañía a veces tengo la impresión de haber cambiado de empresa, pero lo cierto es que la vida son etapas ¡y pienso disfrutar de esta tanto como lo hice en mi primera entapa en Adobe!