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¿El fin de las pantallas? ..no lo creo.

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En este artículo la ingeniera de Microsoft Dona Sarkar predice el fin de las pantallas y la vuelta a un interface 3D donde toda la interacción con el resto de usuarios se realizará sin renunciar a la tercera dimensión. Comenta que la típica estampa de personas mirando a sus pantallitas desaparecerá de nuestra escena diaria y será sustituida por un espacio virtual dónde, aún no se sabe muy bien como, se nos podrá ver gesticulando dentro de un espacio 3D holográfico . En otras palabras sentencia el fin de las pantallas (llega a afirmar “voy a a quitar las pantallas de sus vidas“) como si éstas hubieran sido un mal necesario debido a una tecnología arcaica que nos obligaba a renunciar a la tercera dimensión.

Dejando a un lado el hecho de que ciertamente las escenas de hileras enteras de personas inclinadas hacia las pantallas de sus dispositivos móviles no deja de ser inquietante y estando de acuerdo de que los avances en 3D e imagen holgráficas pueden tener multitud de aplicaciones, en lo que no concuerdo para nada es la obsolescencia de las pantallas como concepto ni en su desaparición.

Si bien podemos llegar a la conclusión de que para algunas aplicaciones la pantalla puede ser sustituida por otro dispositivo que permita un uso más ventajoso (las conversaciones con avatares 3d de nuestros interlocutores para establecer un ambiente de discusión más enriquecido podría ser un ejemplo), en otras ocasiones  no veo que la adición de la tercera dimensión aporte nada e incluso puede dificultar depende que tareas. Para comenzar hemos de tener en cuenta que las pantallas, como superficie plana para trabajar, no son un invento del siglo XX sino que ya eran utilizadas en la era de las cavernas para representar no sabemos aún muy bien el que, pero con la clara intención de aprovechar la bi-dimensionalidad para representar elementos 3D.

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Pinturas 2D en Altamira sobre la “pantalla” de la pared de la cueva

Durante siglos miles de artistas, artesanos y científicos han utilizado las posibilidades del 2D donde la eliminación del 3D no sólo no era un problema sino que aportaba muchas ventajas de sintetización y simplificación que en la gran mayoría de ocasiones aportaban un montón de ventajas eliminando el “ruido” que supone toda la información innecesaria que añade el 3D. Los libros, los cuadros, los carteles, las partituras, las fórmulas matemáticas sobre una pizarra no dejan de ser diferentes tipos de pantallas que no necesitan el 3D ¿os imagináis leyendo un texto en 3D, qué ganamos?.

Concretamente en el entorno del arte es dónde se hace más evidente cuando el uso del 3D realmente es necesario y cuando no supone más que una molestia. En disciplinas como la escultura o la danza es evidente que la tercera dimensión tienen un papel fundamental sin embargo en otras como el dibujo, la pintura, la música o la literatura no parece que el 3D tenga mucho que hacer en general. Incluso cuando un artista plástico intenta simular el 3d dentro de una imagen mediante el uso de perspectiva u otros procedimientos no lo hace porque no pueda acceder al 3D pues siempre podría realizar una escultura, sino precisamente por la fascinación que produce la representación de esta tercera dimensión en una superficie plana. Incluso la mayoría de escultores reconocen que el trabajo en la tercera dimensión no es más que una prolongación lógica de la disciplina del dibujo plano. Y es que tanto el 2D como el 3D son dimensiones que se desarrollan dentro de nuestros cerebros que me atrevería a afirmar que son “multidimensionales” pues manejan otras muchas dimensiones aparte de las 3 espaciales. Dentro del vasto universo que representa la mente humana encontramos aplicaciones donde la tercera dimensión realmente aporta un elemento valioso a la existencia y otras donde sencillamente lo plano, el concepto de pantalla es una mejor opción.

Por eso no concuerdo con Dona en lo referente a la idea de revolución holográfica que parece leerse entre líneas dentro de su mensaje. Más bien pienso que dicha tecnología ocupará los nichos dentro del entorno de la comunicación, la ciencia, la educación, el entretenimiento etc. dónde esta tecnología realmente suponga una ventaja diferenciadora y convivirñan armónicamente con la bidimensionalidad y las pantallas. Las pantallas al menos como concepto pienso que tienen todavía una larga vida.

Vídeo juegos sí, esclavitud no.

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En más de una ocasión y en este mismo blog he manifestado mi total apoyo a los videojuegos como algo que no únicamente puede ser my divertido sino también una estupenda herramienta de aprendizaje y una gran ayuda para desarrollar múltiples habilidades mentales. Soy un acérrimo detractor de la corriente ideológica que defiende que los videojuegos son, por definición, algo dañino especialmente para los jóvenes. Más bien defiendo todo lo contrario, que deberíamos acercar los videojuegos a los niños/as y jóvenes y guiarlos en escoger los títulos de la misma manera que podemos hacer con sus lecturas o con sus aficiones deportivas.

Ahora bien, una cosa es pensar que los videojuegos pueden ser muy buenos y otra muy distinta pensar que todos lo son. Con los videojuegos como con cualquier instrumento de comunicación humana; pueden ser muy beneficiosos o pueden ser nocivos y sin duda algunos videojuegos pueden llegar a ser muy nocivos. Y no estoy pensando precisamente en ese tipo de videojuegos que tanto gusta denostar en la prensa sensacionalista en los que hay exceso de violencia, lenguaje soez o se defiende un tipo de héroe de moral cuestionable. No es que ese tipo de juegos me entusiasmen pero considero que los que estoy refiriendo son mucho peores.

Estoy hablando de esos juegos -generalmente para dispositivos móviles- que te obligan a “fichar” cada día, algunos incluso cada pocas horas para ir recibiendo “obsequios” virtuales o incluso para cumplir los propios objetivos del juego. Todo empezó, más o menos, con juegos como aquel de la granja donde había que invertir unos pocos minutos cada día para regar los tomates y abonar el maíz con el fin de que no se te secara la cosecha. El mecanismo se fue sofisticando y de ahí se pasó a tener que comparecer un día determinado porqué ese era el único día en el que tal o cual obsequio se podía conseguir (cómo si hubiera un imponderable de la naturaleza que así lo obligara). De los días se pasó a las franjas horarias. y luego ya vinieron los bonus o cofres de regalo que se regeneran cada 24, 12, 8 o 4 horas, los premios que se obtenían jugando cinco días seguidos sin fallar ni uno, los rankings de prestigio en los que desciendes si no juegas asiduamente o la aldea que puede ser saqueada en cualquier momento si no estás conectado a la partida. El paroxismo podrían ser esos videojuegos multi-jugador donde te arrojan a la liga de los “parias” o los “indeseables” si de forma re-incidente abandonas la partida antes de acabarla  (poco importa que lo hayas hecho de forma voluntaria o porque se te ha cortado la conexión).

Y yo me pregunto ¿acaso no tenemos bastante con el stress que nos impone al diario el frenesí de la vida moderna? ¿Es que no tenemos suficiente con fichar en la oficina o en la fábrica que además queremos fichar en esos lugares virtuales? Ya somos esclavos de muchas obligaciones impuestas por el trabajo, la familia, las instituciones o la presión social en general ¿De verdad necesitamos más cadenas?

Lamentablemente he sido testigo, con conocidos cercanos, de situaciones que podemos calificar de surrealistas sin ningún temor a equivocarnos; personas que prefieren llegar tarde al trabajo o ausentarse de una reunión de negocios antes que faltar a su cita con la partida, personas con estados de ansiedad importantes al pensar que en ese momento pueden estar atacando su aldea virtual, personas que prefieren faltar a un evento con amigos o familia antes que cortar su racha de partidas diarias seguidas o auténticos ataques de ira provocados por una interrupción en una partida cuyo abandono te penaliza. Yo mismo, sin llegar quizás a esos extremos, he incurrido en alguno de esos comportamientos. Corté por lo sano el día que me descubrí a mi mismo pendiente de llegar a tiempo a un lugar tranquilo para poder rendir cuentas puntualmente a mi cita con la partida diaria.

Mi conclusión al respecto es clara. Si no te importa que un juego monitorice y condicione tu agenda y tu vida  me alegro por ti, pero personalmente no estoy dispuesto a que una partida me obligue a estar delante de la pantalla a una hora o día determinado. Un videojuego deja de ser divertido cuando deja de estar a tu disposición y tú pasas a estar a disposición suya. Me gusta que poner en marcha un videojuego, al igual que abrir un libro, sea algo que pueda hacer cuando, donde y cómo quiera sin tener que estar pendiente de ninguna agenda o de la ventana de tiempo durante tal o cual cachibache estará disponible por tiempo limitado.

Entendedme, comprendo que la mayoría de fabricantes de juegos hayan optado por el modelo Freemium para conseguir ingresos en una época en la que casi nadie está dispuesto a pagar por un juego en un dispositivo móvil y que parte de esos mecanismo freemium consistan en asegurarse una audiencia mínima diaria a ese juego ¿Pero en serio no es posible imaginar otras formas de “enganchar” a un usuario que obligarlo a comparecer cada día?

Por supuesto sigo jugando a videojuegos pero ignoro las opciones que me exigen estar pendiente del tiempo o el calendario y cuando me encuentro con algunos de esos juegos que -de forma tristemente creciente- son injugables sin entrar en esa perversa dinámica de la presencia obligatoria sencillamente los elimino de mi juegoteca.

Videojuegos sí, esclavitud no!

 

Creative Meetup Madrid 2016

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Si no tuviste la oportunidad de acudir al evento Creative Meetup que celebramos el pasado 23 de Noviembre en Madrid, aquí tienes un vídeo de más de cuatro horas con la grabación de la sesión completa. Único para inspirarse y aprender. Espero que sea de vuestro agrado.

Mis tres ciudades

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Tricity

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Hay muchos sitios en el mundo que me gustan y aún son más los que me gustaría descubrir y que estoy seguro que también me encantarían, pero hay tres ciudades en el mundo que han marcado mi vida y la siguen marcando mucho. Esta ciudades son Barcelona, Madrid y Lisboa.

No quiero decir que no hayan lugares más bellos del mundo ni siquiera considero que tengan que ser los lugares más bonitos que he visitado, pero son tres ciudades que forman parte indivisible de mi biografía aunque no he tenido residencia en ninguna de ellas. No obstante que no haya tenido residencia en ellas (ese honor se lo llevan primero Santa Coloma de Gramanet y luego Montcada i Reixac) no quiere decir que no haya vivido en ellas, de hecho gran parte de mi vida ha transcurrido en ellas; esto quiere decir que he sido feliz en ellas, he paseado, he trabajado, me he emocionado, he disfrutado, he sufrido, he crecido, he reído y he llorado en ellas. Porque al final la vida se mide en horas y en la intensidad de éstas y son muchas y muy intensas las horas que he pasado en estas tres grandes urbes.

Aunque amo a las tres con todas mis fuerzas la relación con ellas siempre ha sido distinta de la misma forma que no amamos de la misma manera a una madre, a un/a amigo/a o a un/a hermano/o. Cada una me ha conquistado de forma distinta. He aquí un breve resumen.

Barcelona

Es la ciudad en la que nací y a la que considero que pertenezco (en el sentido literal, yo le pertenezco a Barcelona). Mi amor por esta ciudad ya viene de nacimiento, jamás me he planteado mi vínculo con ella. Lo doy más que por hecho no sólo porqué fue el lugar al que llegué al mundo sino porque ya desde que tengo memoria siento ese hilo umbilical que me une a mi ciudad para siempre.

Barcelona es una ciudad auténtica en el sentido más pleno de la palabra y aunque me entristece reconocer que la presión turística de los últimos tiempos le ha hecho perder parte de esa autenticidad en favor de una cultura especulativa de cartón piedra, cuando tienes tantas toneladas de magia como tiene la ciudad condal, puedes permitirte el lujo perder parte de esta autenticidad y seguir conservando ese hechizo que atrae a tantas personas de todo el mundo.

A mucha gente de todas partes del planeta les fascina Barcelona y lo entiendo. Barcelona es una ciudad esotérica llena de misterios que pasan desapercibidos a la parte racional y consciente de la mayoría de vecinos y visitantes pero que es captada por la sensibilidad inconsciente que hay en cada ser humano, de ahí que muchos sientan esa atracción por esta ciudad sin saber muy bien porqué. Por supuesto es algo que se intensifica conforme inviertes más tiempo recorriendo sus calles.

A mi me encanta dar largos paseos por Barcelona, es una de mis actividades favoritas y en las que invertiría gran parte de mis horas libres si no tuviera que atender otras obligaciones. Simplemente soy feliz atravesando sus aceras en silencio y dejándome impregnar por su hechizo.

Madrid

Mi relación con Madrid es excelente. Es una ciudad por la que siento auténtica pasión, pero no siempre fue así. Las primeras veces que fui a Madrid sus dimensiones me abrumaron, todo me parecía enorme y desproporcionado hasta el punto  que durante mucho tiempo, erróneamente pensé que no me gustaba. Pero nada más lejos de la realidad, fue simplemente la impresión inicial como cuando pides el plato principal en un buen restaurante y te sacan un manjar de tamaño gigante y adornado con todo tipo de viandas y guarniciones, o cuando te presentan a una persona con una personalidad arrolladora. En ambos casos te sientes intimidado, piensas que no te lo vas a poder comer, en el caso del plato o que no vas a saber como relacionarte, en el caso de la persona.

Pero superado ese shock inicial, cuando empiezas a conocer más de cerca a esta ciudad infinita e intuyes todo lo que tiene que ofrecerte, empiezas a disfrutar de un modo que solamente Madrid te puede provocar. Madrid es de esas ciudades que seguiría sorprendiéndote aunque vivieras 1000 años. Aunque he estado cientos de veces siempre descubro nuevos mundos dentro de ella. Madrid es una ciudad que incluye a muchas otras en su interior y todas ellas increíbles.

Lisboa

Lo de Lisboa fue una auténtico amor a primera vista. En cuanto la visité por primera vez supe que estaría enamorado de ella de por vida. Y como todo buen flechazo que se precie, no sabría explicar que fue lo que me enamoró de ella, simplemente se produjo el milagro y la magia que aún hoy día me acompaña.

Lisboa emana una magia tan intensa como la de Barcelona pero es aún más sutil. Te envuelve desde el primer segundo y esa luz tan especial que tiene se clava en tu percepción para siempre. Mi ánimo siempre se calma y se vuelve más melancólico y sensible cuando estoy allí. Aunque no fui por primera vez a Lisboa hasta que ya fui adulto tengo la sensación de haberla conocido de toda la vida cuando paseo por sus calles. Al igual que me ocurre con Barcelona y Madrid tengo la sensación de pertenecer allí, no me siento extraño. Me gusta pensar que aún cuando me haya retirado de la primera línea del trabajo profesional, siempre encontraré unos días al año para encontrarme de nuevo con mi amor que es Lisboa.

Como ya he comentado en alguna ocasión, considero que el ser se compone de tres grandes dimensiones complementarias, una parte física, un aparte mental y una parte emocional y que la mayor parte de aspectos de la vida tiene un equivalente con estas tres dimensiones. Pues bien en el caso de estas ciudades (al menos en su relación con m persona), Barcelona sería la parte física la que está directamente vinculada a mi cuerpo, como si ella y yo fuéramos uno. Madrid la parte mental, la que más tiene que ofrecerme como estimulación intelectual y Lisboa, sin duda la parte emocional la que me hace sentir en estado de perpetuo enamoramiento.

Imágenes de Moyan BrennFelipe GabaldónYann Coeuru

El enigmático mundo de Larissa Kulik

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Desde que me aficioné a pasear por Behance como medio de inspiración, es relativamente frecuente que de tanto en cuanto te topes con artistas cuya obra no solamente te impresiona sino que conecta con algo en tu interior que hace que no puedas dejar de mirar su portafolio por días. Este es el caso de Larissa Kulik una ilustradora rusa con una obra mágica, enigmática y sumamente atractiva que nos recuerda al mundo de Alicia en el país de las maravillas pero con detalles inquietantes que también nos recuerda algo al aroma simbólico de Mark Ryden o Nicoletta Ceccoli. Aquí os dejo su portafolio de Behance y la obra gráfica que tiene expuesta en Shutterstock.

Si os gusta la obra imaginativa, como a mí, no dejéis de visitarla.

Vídeos del Creative Meetup en Sevilla

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A principios de Julio tuvimos la oportunidad de realizar un gran evento en Sevilla bajo el título de Sevilla Creative Meetup. Hubo talleres impresión de postales y tattoos digitales así como interesantísimas e inspiradoras conferencias de importantes figuras del entorno creativo.

La sesión también fue retransmitida por streaming y afortunadamente se registraron todas las intervenciones. Aquí las tenéis. Echadles un vistazo, vale la pena.

Presentación del evento por parte de Natalia López

 

Presentación de novedades de Adobe por parte de un servidor de ustedes

 

Adobe Stock por Charles Tournier

 

Tatabi Studio mostró unos proyectos creativos rompedores y muy interesantes.

 

Luis de agencia Sopa hizo una intervención memorable que despertó el entusiasmo del público

 

Y para terminar el plato fuerte de Josep Maria Mir del estudio Summa compartiendo su sabiduría en el campo de la representación gráfica de identidades a través de sistemas.

 

 

Artistas que conocí en el OFFF de 2016

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El festival OFFF que se celebra cada año en Barcelona es sin duda una gran oportunidad para aprender, gozar e inspirarse. Cualquier creativo o amante del diseño y la creatividad debería pasearse por este evento al menos una vez en su vida pues la calidad de las charlas de los ponentes y la atmósfera mágica que se crea valen mucho la pena. El OFFF también en una buena oportunidad para conocer artistas y todo tipo de gente sabia e interesante. De hecho la concentración de talento es tal que lo raro es no encontrarse con alguien extraordinario desde el punto de vista de la creación a poco que una se pasee y se relacione.

En mi caso particular me entristece reconocer que habitualmente no tengo mucho tiempo para descubrir a alguno de los muchos artistas que pasan por el OFFF. La razón es bien sencilla, los últimos años acudo al OFFF no como visitante sino como trabajador de algunos de los workshops que Adobe organiza allí. Es cierto que los talleres son lugares donde siempre ocurren cosas interesantes pero el caso es que la obligación de estar allí atendiendo al público hace que mi asistencia a alguna de las conferencias se limite a asomar la cabeza de vez en cuando a la sala principal y nunca más de 20 o 30 segundos seguidos.

A pesar de ello, la coyuntura ha hecho que este año haya podido encontrarme con algunos de los muchos artistas que allí estuvieron e incluso me he permitido el gran lujo de conversar, más o menos brevemente, con ellos lo que es siempre una fuente de alegría porque el que a buen árbol se arrima buen abrigo le cobija y en una charla informal con cualquiera de estos artistas suele aprenderse más que muchas horas lectivas en la academia.

Si leéis lo que viene a continuación entenderéis en seguida porque tuve la oportunidad de conocerlos.

Uno de ellos fue Javier de Riba. Javier de Riba es un artista que está cosechando renombre a nivel internacional por sus trabajos de arte urbano junto a María López dentro del colectivo Reskate Studio gracias, sobretodo a la creación de motivos y patrones geométricos.  A diferencia de otros artistas urbanos, Javier no únicamente realiza trabajos murales (que también) sino por decorar y dignificar suelos de lugares derruidos y abandonados con sus enbaldosados realizados con Spray.

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En Adobe contactamos con él para que fuera comisario del taller que hicimos en OFFF de impresión de patrones en bolsas. La idea era realizar diseños con patrones, aprovechando la nueva prestación que incorpora Adobe Capture de creación de motivos, y posteriormente imprimir bolsas de tela con dichos diseños gracias a la colaboración de los sistemas de impresión de OKI y del equipo de distrigraf . Lo cierto es que el público del OFFF al final hizo lo que le dio la gana y acabaron imprimiendo todo tipo de dibujos y garabatos en las bolsas, eso sí, utilizando al menos las función de librerias de Creative Cloud ;-). El caso es que durante el OFFF tuve la suerte de que Javier compartiera conmigo sus procesos de trabajo, sus motivaciones artísticas y todo tipo de anécdotas incluido el como se le ocurrió comenzar a decorar suelos. Es todo un lujo poder escuchar a alguien hablar de su obra gráfica con una sensibilidad tan fina y poética.

Otro de los artistas con los que pude entablar contacto fue con Oriol Miró, un auténtico mago de lettering. Oriol había estando colaborando con nosotros en un Webminar y le invitamos para que estuviera en el taller de Adobe Stock que organizamos dentro del OFFF. Básicamente Oriol enseñaba a crear un lettering al público con su frase favorita que luego combinaban con una foto de AdobeStock para crear una postal personalizada. Como era de esperar, aquí también el público acabó haciendo lo que le dio la gana y abusaron del gran corazón de Oriol pidiéndole caligrafías personalizadas pare ellos. No les culpo, las palabras y frases escritas por Oriol son auténticas obras de arte y verlo trabajar con sus pinceles y plumillas es un espectáculo por el que muchos pagaríamos entrada. Con él también tuve la oportunidad de charlar, intercambiar impresiones y sobretodo de aprender un montón escuchando las vivencias de su experiencia artística, de como se enamoró de las letras, de como se dejó seducir por esos trazos cargados de la energía acumulada en siglos y siglos de cultura humana.

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También tuve el gran honor y la suerte de recibir los consejos de los chicos de Machineast Un estudio creativo basado en Singapour y formado por el malayo Rezaliando y la indonesia Fizah Rahim. Si echáis un vistazo a su web probablemente os quedaréis tan impresionados como yo por la frescura, la magia y el impacto de sus imágenes. Trabajan con tipografia y modelado 3d y el virtuosismo de sus proyectos es simplemente increible. Machineast fue uno de los invitados de lujo al estrado del OFFF.

machineast

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Resulta que para el OFFF habíamos organizado algunos Behance portfolio reviews. Una serie de creadores locales tendrían la oportunidad de mostrar sus trabajos y recibir la opinión y recomendaciones de varios de los ponentes internacionales que intervenían en el escenario. Pues bien, resulta que a última hora uno de los candidatos a revisión no pudo acudir y su slot quedó libre, así que me dije ¿por qué no? y ni corto ni perezoso aproveché ese hueco para mostrarle yo mismo mi portfolio ¿quien mejor que esta pareja que había demostrado un talento y dominio del oficio totalmente fuera de serie para darme sus impresiones?. Tal como era de esperar recibí unas apreciaciones valiosísimas acerca de mi trabajo y también me dieron unos muy buenos consejos que desde entonces estoy empezando a aplicar con la máxima diligencia. Reconozco que me impresionó que unos creadores tan jóvenes tuvieran un ojo tan fino y una concepción dela creación tan clara y aguda. Entendí enseguida porque habían conseguido realizar esos proyectos tan espectaculares y porque habían llegado hasta donde lo han hecho. Evidentemente no es ninguna casualidad. Desde aquel día también soy un fiel seguidor de sus trabajos y un admirador incondicional de su estilo.

Y por último, casi por casualidad, tuve la suerte de conocer a Tamir Shefer. Tamir es una artista muy conocido en su país de origen, Israel. Su original estilo se nutre de referencias culturales como el Pop Art, los cómics o el arte pre-histórico. Semejante mezcla crea un estilo fresco, alegre y muy atractivo. Tamir pasó por el taller de impresión de bolsas e imprimimos varias con uno de sus simpáticas ilustraciones. Me gustaron tanto que me quedé con una de las bolsas que guardo con cariño.

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Así, que pese a que no pude ser un espectador al uso y que tuve que estar casi todo el tiempo pendiente del taller tuve la oportunidad, un año más de aprovechar mi visita al OFFF y de comprender porque es un evento tan especial.

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