Inicio

Estamos mirando en la dirección equivocada

3 comentarios

bluelight.jpg

En sociedades como en las que vivo lo normal es que como ciudadanos nos preocupemos por las actuaciones de nuestros políticos. Queremos que se nos tenga en cuenta a la hora de tomar decisiones en los parlamentos porque se supone que las decisiones que se toman allí afectan a nuestras vidas. Ejercemos nuestro derecho al voto y a la manifestación para mostrar nuestro acuerdo o desacuerdo con las acciones que hace la clase política y nos lo tomamos muy mal cuando el gobierno de turno toma medidas impopulares sin tener en cuenta nuestras opiniones.

No obstante a nadie parece importarle lo que se cuece en las reuniones del W3C, de otros consorcios de estándares o de corporaciones como Apple, Alphabet, Facebook etc. Cuando lo que allí se decide va a impactar mucho más directamente y mucho más drásticamente sobre nuestras vidas que la  enésima ley de educación.

Damos por hecho que esas decisiones pertenecen al ámbito privado de las empresas o los comités y que evidentemente ahí no pintamos nada. No sólo aceptamos sin problemas que no tengamos derecho a dar nuestra opinión allí sino que es algo que, en general, no nos preocupa en absoluto, nos trae al pairo. Al fin y al cabo son empresas privadas ¿no?

Asumimos de forma inconsciente, que si dichas entidades tomaran decisiones que pudieran alterar demasiado nuestro modo de vida “alguien haría algo“, principalmente las instituciones públicas o que, en el peor de los casos, nosotros como consumidores tenemos la libertad de dejar de utilizar un servicio si el fabricante que lo proporciona hace algo que no es de nuestro gusto.

Las empresas y consorcios que se encargan de tejer la realidad tecnológica del mañana (que cada vez más tiende a ser la “realidad” a secas) conocen perfectamente nuestro desinterés general por sus investigaciones y lo celebran. Están encantados que les dejemos trabajar sin prestarles casi ninguna atención. La política además les proporciona una estupenda cortina de humo para mantener a la gente distraída y refunfuñando desde las mismas redes sociales que parte de estas empresas proporcionan y facilitan para mantener nuestra miopía.

Y mientras, ellos avanzan definiendo protocolos de comunicación, algoritmos de inteligencia artificial, sistemas de encriptación, estrategias de marketing digital, patrones de comportamiento y toda una serie de mecanismos que permitirán que cada día sea más fácil manejarnos como a meras hormigas de laboratorio.

Nosotros, a lo nuestro, preocupándonos de si se saca tal o cual autobús propagandísitico a la calle, de si tal o cual figura política ha publicado tal o cual disparate, de si se ha producido tal o cual caso de corrupción. No digo que esos asuntos no tengan importancia pero sigo pensando que tienen menos importancia que otras decisiones que toman dichos agentes privados y que van a determinar que vas a hacer dentro de unos años desde que te levantes hasta que te acuestes, que van a dictaminar de que vas a trabajar, -si es que vas a trabajar-, que es lo que vas a ver, escuchar y que vas a poder o no poder decir o publicar. La tecnología sigilosamente se va introduciendo en los ámbitos políticos, económicos y sociales. Nosotros seguimos viviendo en la alucinación de que cuando queramos podemos dejar de utilizar las redes sociales, el correo electrónico, las tarjetas de crédito o incluso la propia internet mientras seguimos facilitando alegremente más y más información acerca de nuestra vida y nuestras personas a cambio de una nueva colección de emoticonos. Esta información sirve para refinar cada vez más los algoritmos que crean modelos que permiten predecir y adivinar nuestro comportamiento. Ante este hecho no puedo dejar de recordar a los indigenas americanos que entregaban grandes extensiones de terreno a los colonizadores a cambio de baratijas y cuentas de vidrio de colores.

En el background de todo esto hay un grupo de personas muy inteligentes que sueñan con llevar a cabo sus utopias y están convencidas de poder diseñar el destino de la humanidad  a su gusto sin, por supuesto, tener que pasar por el engorroso e inútil proceso de consultar nuestra opinión al respecto.

Foto: Alviman

OFFF 2017

Deja un comentario

Un año más se celebró OFFF en Barcelona, el evento por excelencia dedicado al diseño y la creatividad, y una vez más Adobe tuvo una presencia destacada organizando talleres, presentaciones, revisiones de portfolios, una Creative Jam y entrevistas en streaming con figuras del mundo de la creación.

Mi nuevo rol en Adobe me permitió desvincularme de la parte más intensa de colaboración en los talleres y por primera vez en muchos años tuve la oportunidad de  asistir a todas las conferencias que me interesaron al no tener que estar pendiente del público.

No obstante tengo que reconocer que fue una experiencia agriduclce. Si bien tuve la libertad para disfrutar del evento, me sentí solo y separado del resto de mis compañeros y no llegué a sentir esa fraternidad que se crea en el equipo tras tres días de intenso trabajo. Así que quizá el año que viene me vuelva a unir a toda la crew aunque mi puesto en la empresa no me obligue a ello.

El stand de Adobe fue diseñado por la creativa española Noelia Lozano y se organizó un taller de creación de paper toys junto con otro de creación de etiquetas de cerveza.

De las conferencias a las que asistí me gustaron especialmente las de Wasted Rita, Mr Kat, Materia y Gary Baseman.

Os dejo algunas fotos del evento.

Plató

Plató para fotografiar los paper toys. Al igual que el resto del stand, fue diseñado por Noelia Lozano.

 

Diseño de etiquetas de cerveza

Algunos de los diseños de etiquetas de cerveza creados por los asistentes al OFFF

Escultura logo Adobe

Escultura del logo de Adobe realizada por Lauro San Blas

Sala de conferencias

Vista de la sala Roots del OFFF donde se impartieron gran parte de las conferencias.

 

Taller paper toys

Una vista del taller de creación de paper toys

 

Streaming

El Evangelist de Adobe Michael Chaize en una de las entrevistas retransmitidas en directo por streaming

 

Paper toy

Una de las creaciones de los asistentes.

 

taller

Otra instantánea del taller de creación de paper toys

 

Diseño de etiqueta de cerveza

La cerveza que diseñé en el taller de creación de etiquetas.

 

Creative Jam

Mi compañera Ana Mesas con los participantes de la Creative Jam

 

Adobe Crew

El equipo (casi) completo de Adobe que participó en el evento. Como podéis ver , yo no estoy :-(. Lo que a priori era un chollo me acabó produciendo tristeza.

30 aniversario de Illustrator

1 comentario

AI.jpg

Un 19 de marzo de 1987, hace ahora 30 años, una entonces incipiente empresa llamada Adobe lanzaba al mercado una prometedora aplicación para el relativamente nuevo Apple Macintosh.

Esta aplicación permitía editar de forma visual el código PostScript, un código inventado por los fundadores de Adobe que permitía crear trazos y dibujar bellas fuentes tipográficas para imprimirlos sobre impresoras láser utilizando ordenadores Apple Macintosh para su proceso.

Con Illustrator era posible trazar estas líneas de forma visual a través de un interfaz gráfico que luego el ordenador transformaba en código de impresión. En otras palabras, Illustrator permitía elaborar ilustraciones digitales no basándose en pixeles sino en descripciones matemáticas de rectas y curvas lo que proporcionaba una calidad gráfica muy superior a los “escalonados” dientes de sierra de una imagen basada en pixeles.

Desde entonces hasta ahora ha pasado mucho tiempo (30 años, ya digo) y la aplicación ha evolucionado muchísimo  siendo todavía a día de hoy una herramienta imprescindible para el ilustrador digital.

Sirva este post como pequeño homenaje de aniversario a una aplicación que he venido utilizando ininterrumpidamente desde la primera versión (sí,como lo oís, desde hace 30 años, …bueno, en realidad en mi caso desde hace 29). Para celebrarlo os pondré un listado con curiosidades del programa que quizá no todos conozcáis.

  • Las primeras versiones de Illustrator únicamente permitían trabajar en modo alámbrico. Para ver las ilustraciones con atributos de contorno y relleno era preciso pasar a modo pre-visualización donde la imagen no era editable.
  • Las primeras versiones de Illustrator fueron únicamente para Macintosh. La versión 4.0 fue la primera para Windows pero únicamente apareció en esta plataforma (Antes se había hecho un intento fallido con la versión 2.0). La primera versión que apareció para ambas plataformas fue la versión 7.0
  • La figura que se utilizó originalmente para representar a Illustrator fue la Venus de Botticelli. Probablemente esto era debido a que John Warnock, unos de los fundadores de Adobe y el principal padre de la criatura es un gran admirador de la cultura del Renacimiento italiano.
  • Illustrator fue la herramienta de dibujo vectorial que se impuso en la mayor parte del mundo con la excepción de países como Italia, España o Portugal donde la presencia del fabricante Aldus y su software de dibujo vectorial FreeHand fue anterior a la llegada de Adobe. Posteriormente Adobe adquirió Aldus y sus empleados pasaron a ser empleados de Adobe. Altsys, la compañía que originalmente diseñó Freehand, pasó entonces a ser parte de Macromedia, compañía que en 2005 sería fusionada también con Adobe suponiendo esta vez el fin definitivo de FreeHand y el liderazgo de Illustrator.
  • Muchas de las nuevas funciones de Illustrator a partir de la versión CS3 eran funcionalidades que previamente había tenido Freehand
  • Casi un 75% de ilustradores reconocen no saber utilizar más que un set de herramientas básico de Illustrator
  • Las primeras demostraciones de Illustrator eran hechas por el propio John Warnock, uno de los fundadores de Adobe.
  • La versión actual de Illustrator CC puede abrir todavía documentos de la versión 1.0 y con la actual versión podemos crear documentos que pueden ser abiertos en la versión 3

Aquí tenéis un vídeo mítico de una de las primeras demostraciones de Adobe Illustrator 1.0 por John Warnock. Uno de los fundadores de Adobe. En aquellos años los tutoriales como éste de distribuían a través de cintas de vídeo VHS.

¿El fin de las pantallas? ..no lo creo.

Deja un comentario

ccimage.jpg

 

En este artículo la ingeniera de Microsoft Dona Sarkar predice el fin de las pantallas y la vuelta a un interface 3D donde toda la interacción con el resto de usuarios se realizará sin renunciar a la tercera dimensión. Comenta que la típica estampa de personas mirando a sus pantallitas desaparecerá de nuestra escena diaria y será sustituida por un espacio virtual dónde, aún no se sabe muy bien como, se nos podrá ver gesticulando dentro de un espacio 3D holográfico . En otras palabras sentencia el fin de las pantallas (llega a afirmar “voy a a quitar las pantallas de sus vidas“) como si éstas hubieran sido un mal necesario debido a una tecnología arcaica que nos obligaba a renunciar a la tercera dimensión.

Dejando a un lado el hecho de que ciertamente las escenas de hileras enteras de personas inclinadas hacia las pantallas de sus dispositivos móviles no deja de ser inquietante y estando de acuerdo de que los avances en 3D e imagen holgráficas pueden tener multitud de aplicaciones, en lo que no concuerdo para nada es la obsolescencia de las pantallas como concepto ni en su desaparición.

Si bien podemos llegar a la conclusión de que para algunas aplicaciones la pantalla puede ser sustituida por otro dispositivo que permita un uso más ventajoso (las conversaciones con avatares 3d de nuestros interlocutores para establecer un ambiente de discusión más enriquecido podría ser un ejemplo), en otras ocasiones  no veo que la adición de la tercera dimensión aporte nada e incluso puede dificultar depende que tareas. Para comenzar hemos de tener en cuenta que las pantallas, como superficie plana para trabajar, no son un invento del siglo XX sino que ya eran utilizadas en la era de las cavernas para representar no sabemos aún muy bien el que, pero con la clara intención de aprovechar la bi-dimensionalidad para representar elementos 3D.

cueva.jpg

Pinturas 2D en Altamira sobre la “pantalla” de la pared de la cueva

Durante siglos miles de artistas, artesanos y científicos han utilizado las posibilidades del 2D donde la eliminación del 3D no sólo no era un problema sino que aportaba muchas ventajas de sintetización y simplificación que en la gran mayoría de ocasiones aportaban un montón de ventajas eliminando el “ruido” que supone toda la información innecesaria que añade el 3D. Los libros, los cuadros, los carteles, las partituras, las fórmulas matemáticas sobre una pizarra no dejan de ser diferentes tipos de pantallas que no necesitan el 3D ¿os imagináis leyendo un texto en 3D, qué ganamos?.

Concretamente en el entorno del arte es dónde se hace más evidente cuando el uso del 3D realmente es necesario y cuando no supone más que una molestia. En disciplinas como la escultura o la danza es evidente que la tercera dimensión tienen un papel fundamental sin embargo en otras como el dibujo, la pintura, la música o la literatura no parece que el 3D tenga mucho que hacer en general. Incluso cuando un artista plástico intenta simular el 3d dentro de una imagen mediante el uso de perspectiva u otros procedimientos no lo hace porque no pueda acceder al 3D pues siempre podría realizar una escultura, sino precisamente por la fascinación que produce la representación de esta tercera dimensión en una superficie plana. Incluso la mayoría de escultores reconocen que el trabajo en la tercera dimensión no es más que una prolongación lógica de la disciplina del dibujo plano. Y es que tanto el 2D como el 3D son dimensiones que se desarrollan dentro de nuestros cerebros que me atrevería a afirmar que son “multidimensionales” pues manejan otras muchas dimensiones aparte de las 3 espaciales. Dentro del vasto universo que representa la mente humana encontramos aplicaciones donde la tercera dimensión realmente aporta un elemento valioso a la existencia y otras donde sencillamente lo plano, el concepto de pantalla es una mejor opción.

Por eso no concuerdo con Dona en lo referente a la idea de revolución holográfica que parece leerse entre líneas dentro de su mensaje. Más bien pienso que dicha tecnología ocupará los nichos dentro del entorno de la comunicación, la ciencia, la educación, el entretenimiento etc. dónde esta tecnología realmente suponga una ventaja diferenciadora y convivirñan armónicamente con la bidimensionalidad y las pantallas. Las pantallas al menos como concepto pienso que tienen todavía una larga vida.

Vídeo juegos sí, esclavitud no.

Deja un comentario

Vgames.jpg

.

En más de una ocasión y en este mismo blog he manifestado mi total apoyo a los videojuegos como algo que no únicamente puede ser my divertido sino también una estupenda herramienta de aprendizaje y una gran ayuda para desarrollar múltiples habilidades mentales. Soy un acérrimo detractor de la corriente ideológica que defiende que los videojuegos son, por definición, algo dañino especialmente para los jóvenes. Más bien defiendo todo lo contrario, que deberíamos acercar los videojuegos a los niños/as y jóvenes y guiarlos en escoger los títulos de la misma manera que podemos hacer con sus lecturas o con sus aficiones deportivas.

Ahora bien, una cosa es pensar que los videojuegos pueden ser muy buenos y otra muy distinta pensar que todos lo son. Con los videojuegos como con cualquier instrumento de comunicación humana; pueden ser muy beneficiosos o pueden ser nocivos y sin duda algunos videojuegos pueden llegar a ser muy nocivos. Y no estoy pensando precisamente en ese tipo de videojuegos que tanto gusta denostar en la prensa sensacionalista en los que hay exceso de violencia, lenguaje soez o se defiende un tipo de héroe de moral cuestionable. No es que ese tipo de juegos me entusiasmen pero considero que los que estoy refiriendo son mucho peores.

Estoy hablando de esos juegos -generalmente para dispositivos móviles- que te obligan a “fichar” cada día, algunos incluso cada pocas horas para ir recibiendo “obsequios” virtuales o incluso para cumplir los propios objetivos del juego. Todo empezó, más o menos, con juegos como aquel de la granja donde había que invertir unos pocos minutos cada día para regar los tomates y abonar el maíz con el fin de que no se te secara la cosecha. El mecanismo se fue sofisticando y de ahí se pasó a tener que comparecer un día determinado porqué ese era el único día en el que tal o cual obsequio se podía conseguir (cómo si hubiera un imponderable de la naturaleza que así lo obligara). De los días se pasó a las franjas horarias. y luego ya vinieron los bonus o cofres de regalo que se regeneran cada 24, 12, 8 o 4 horas, los premios que se obtenían jugando cinco días seguidos sin fallar ni uno, los rankings de prestigio en los que desciendes si no juegas asiduamente o la aldea que puede ser saqueada en cualquier momento si no estás conectado a la partida. El paroxismo podrían ser esos videojuegos multi-jugador donde te arrojan a la liga de los “parias” o los “indeseables” si de forma re-incidente abandonas la partida antes de acabarla  (poco importa que lo hayas hecho de forma voluntaria o porque se te ha cortado la conexión).

Y yo me pregunto ¿acaso no tenemos bastante con el stress que nos impone al diario el frenesí de la vida moderna? ¿Es que no tenemos suficiente con fichar en la oficina o en la fábrica que además queremos fichar en esos lugares virtuales? Ya somos esclavos de muchas obligaciones impuestas por el trabajo, la familia, las instituciones o la presión social en general ¿De verdad necesitamos más cadenas?

Lamentablemente he sido testigo, con conocidos cercanos, de situaciones que podemos calificar de surrealistas sin ningún temor a equivocarnos; personas que prefieren llegar tarde al trabajo o ausentarse de una reunión de negocios antes que faltar a su cita con la partida, personas con estados de ansiedad importantes al pensar que en ese momento pueden estar atacando su aldea virtual, personas que prefieren faltar a un evento con amigos o familia antes que cortar su racha de partidas diarias seguidas o auténticos ataques de ira provocados por una interrupción en una partida cuyo abandono te penaliza. Yo mismo, sin llegar quizás a esos extremos, he incurrido en alguno de esos comportamientos. Corté por lo sano el día que me descubrí a mi mismo pendiente de llegar a tiempo a un lugar tranquilo para poder rendir cuentas puntualmente a mi cita con la partida diaria.

Mi conclusión al respecto es clara. Si no te importa que un juego monitorice y condicione tu agenda y tu vida  me alegro por ti, pero personalmente no estoy dispuesto a que una partida me obligue a estar delante de la pantalla a una hora o día determinado. Un videojuego deja de ser divertido cuando deja de estar a tu disposición y tú pasas a estar a disposición suya. Me gusta que poner en marcha un videojuego, al igual que abrir un libro, sea algo que pueda hacer cuando, donde y cómo quiera sin tener que estar pendiente de ninguna agenda o de la ventana de tiempo durante tal o cual cachibache estará disponible por tiempo limitado.

Entendedme, comprendo que la mayoría de fabricantes de juegos hayan optado por el modelo Freemium para conseguir ingresos en una época en la que casi nadie está dispuesto a pagar por un juego en un dispositivo móvil y que parte de esos mecanismo freemium consistan en asegurarse una audiencia mínima diaria a ese juego ¿Pero en serio no es posible imaginar otras formas de “enganchar” a un usuario que obligarlo a comparecer cada día?

Por supuesto sigo jugando a videojuegos pero ignoro las opciones que me exigen estar pendiente del tiempo o el calendario y cuando me encuentro con algunos de esos juegos que -de forma tristemente creciente- son injugables sin entrar en esa perversa dinámica de la presencia obligatoria sencillamente los elimino de mi juegoteca.

Videojuegos sí, esclavitud no!

 

Creative Meetup Madrid 2016

Deja un comentario

.

Si no tuviste la oportunidad de acudir al evento Creative Meetup que celebramos el pasado 23 de Noviembre en Madrid, aquí tienes un vídeo de más de cuatro horas con la grabación de la sesión completa. Único para inspirarse y aprender. Espero que sea de vuestro agrado.

Mis tres ciudades

Deja un comentario

Tricity

.

Hay muchos sitios en el mundo que me gustan y aún son más los que me gustaría descubrir y que estoy seguro que también me encantarían, pero hay tres ciudades en el mundo que han marcado mi vida y la siguen marcando mucho. Esta ciudades son Barcelona, Madrid y Lisboa.

No quiero decir que no hayan lugares más bellos del mundo ni siquiera considero que tengan que ser los lugares más bonitos que he visitado, pero son tres ciudades que forman parte indivisible de mi biografía aunque no he tenido residencia en ninguna de ellas. No obstante que no haya tenido residencia en ellas (ese honor se lo llevan primero Santa Coloma de Gramanet y luego Montcada i Reixac) no quiere decir que no haya vivido en ellas, de hecho gran parte de mi vida ha transcurrido en ellas; esto quiere decir que he sido feliz en ellas, he paseado, he trabajado, me he emocionado, he disfrutado, he sufrido, he crecido, he reído y he llorado en ellas. Porque al final la vida se mide en horas y en la intensidad de éstas y son muchas y muy intensas las horas que he pasado en estas tres grandes urbes.

Aunque amo a las tres con todas mis fuerzas la relación con ellas siempre ha sido distinta de la misma forma que no amamos de la misma manera a una madre, a un/a amigo/a o a un/a hermano/o. Cada una me ha conquistado de forma distinta. He aquí un breve resumen.

Barcelona

Es la ciudad en la que nací y a la que considero que pertenezco (en el sentido literal, yo le pertenezco a Barcelona). Mi amor por esta ciudad ya viene de nacimiento, jamás me he planteado mi vínculo con ella. Lo doy más que por hecho no sólo porqué fue el lugar al que llegué al mundo sino porque ya desde que tengo memoria siento ese hilo umbilical que me une a mi ciudad para siempre.

Barcelona es una ciudad auténtica en el sentido más pleno de la palabra y aunque me entristece reconocer que la presión turística de los últimos tiempos le ha hecho perder parte de esa autenticidad en favor de una cultura especulativa de cartón piedra, cuando tienes tantas toneladas de magia como tiene la ciudad condal, puedes permitirte el lujo perder parte de esta autenticidad y seguir conservando ese hechizo que atrae a tantas personas de todo el mundo.

A mucha gente de todas partes del planeta les fascina Barcelona y lo entiendo. Barcelona es una ciudad esotérica llena de misterios que pasan desapercibidos a la parte racional y consciente de la mayoría de vecinos y visitantes pero que es captada por la sensibilidad inconsciente que hay en cada ser humano, de ahí que muchos sientan esa atracción por esta ciudad sin saber muy bien porqué. Por supuesto es algo que se intensifica conforme inviertes más tiempo recorriendo sus calles.

A mi me encanta dar largos paseos por Barcelona, es una de mis actividades favoritas y en las que invertiría gran parte de mis horas libres si no tuviera que atender otras obligaciones. Simplemente soy feliz atravesando sus aceras en silencio y dejándome impregnar por su hechizo.

Madrid

Mi relación con Madrid es excelente. Es una ciudad por la que siento auténtica pasión, pero no siempre fue así. Las primeras veces que fui a Madrid sus dimensiones me abrumaron, todo me parecía enorme y desproporcionado hasta el punto  que durante mucho tiempo, erróneamente pensé que no me gustaba. Pero nada más lejos de la realidad, fue simplemente la impresión inicial como cuando pides el plato principal en un buen restaurante y te sacan un manjar de tamaño gigante y adornado con todo tipo de viandas y guarniciones, o cuando te presentan a una persona con una personalidad arrolladora. En ambos casos te sientes intimidado, piensas que no te lo vas a poder comer, en el caso del plato o que no vas a saber como relacionarte, en el caso de la persona.

Pero superado ese shock inicial, cuando empiezas a conocer más de cerca a esta ciudad infinita e intuyes todo lo que tiene que ofrecerte, empiezas a disfrutar de un modo que solamente Madrid te puede provocar. Madrid es de esas ciudades que seguiría sorprendiéndote aunque vivieras 1000 años. Aunque he estado cientos de veces siempre descubro nuevos mundos dentro de ella. Madrid es una ciudad que incluye a muchas otras en su interior y todas ellas increíbles.

Lisboa

Lo de Lisboa fue una auténtico amor a primera vista. En cuanto la visité por primera vez supe que estaría enamorado de ella de por vida. Y como todo buen flechazo que se precie, no sabría explicar que fue lo que me enamoró de ella, simplemente se produjo el milagro y la magia que aún hoy día me acompaña.

Lisboa emana una magia tan intensa como la de Barcelona pero es aún más sutil. Te envuelve desde el primer segundo y esa luz tan especial que tiene se clava en tu percepción para siempre. Mi ánimo siempre se calma y se vuelve más melancólico y sensible cuando estoy allí. Aunque no fui por primera vez a Lisboa hasta que ya fui adulto tengo la sensación de haberla conocido de toda la vida cuando paseo por sus calles. Al igual que me ocurre con Barcelona y Madrid tengo la sensación de pertenecer allí, no me siento extraño. Me gusta pensar que aún cuando me haya retirado de la primera línea del trabajo profesional, siempre encontraré unos días al año para encontrarme de nuevo con mi amor que es Lisboa.

Como ya he comentado en alguna ocasión, considero que el ser se compone de tres grandes dimensiones complementarias, una parte física, un aparte mental y una parte emocional y que la mayor parte de aspectos de la vida tiene un equivalente con estas tres dimensiones. Pues bien en el caso de estas ciudades (al menos en su relación con m persona), Barcelona sería la parte física la que está directamente vinculada a mi cuerpo, como si ella y yo fuéramos uno. Madrid la parte mental, la que más tiene que ofrecerme como estimulación intelectual y Lisboa, sin duda la parte emocional la que me hace sentir en estado de perpetuo enamoramiento.

Imágenes de Moyan BrennFelipe GabaldónYann Coeuru

Older Entries