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Casi un año en las nuevas oficinas de Adobe

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Hace casi un año comenté aquí, en el blog que tras más de 11 años en la Torre Mapfre me iba a mover junto con mis compañeros a las nuevas oficinas de Magento.

Hoy tras casi un año en estas nuevas oficinas estas son mi impresiones.

En general mi principal sensación es el asombro al ver cómo han cambiado las cosas en Adobe desde el día en que me uní a esta empresa. Ya sólo quedamos 5 personas del equipo de más de veinte que había en 2007. Es cierto que se han ido añadiendo nuevos compañeros y con la adquisición de Magento hace algo más de un año ese número se ha multiplicado. Ahora entre los empleados de Madrid y Barcelona muy probablemente estemos rozando o superando incluso las cien personas.

Este hecho hace que se produzca un fenómeno que para mí hasta ahora era desconocido en las oficinas de Adobe Ibérica, y es que antes, allí, conocías a todas las personas de la oficina y si venía algún compañero de otro país enseguida lo detectabas porque la cara nueva no pasaba desapercibida. Ahora, a pesar de que conozco a muchos empleados, es muy normal cruzarte por el pasillo a gente a la que simplemente conoces por el rostro y de la que ni siquiera conoces el nombre (y con las que cruzas únicamente un saludo de cortesía) o que no conoces en absoluto ( y con las que también cruzas un saludo de cortesía).  Si a eso le sumamos que la actual oficina de Barcelona es super diversa, pues hay gente de no-se-cuantas nacionalidades diferentes y la “lingua franca” suele ser el inglés, pues se hace casi imposible diferenciar quien es un empleado de Ibñerica y quien un simple visitante de otra oficina de Adobe.

Precisamente por eso, aquí debes llevar siempre colgando el “batach” de Adobe (La tarjeta de identificación) o bien la de visitante, por un tema de seguridad. Esto es muy habitual en otras empresas con gran número de empleados e incluso en la mayoría de las oficinas de Adobe en otros países del mundo, pero para mí ha sido algo nuevo y en cierto modo extraño.

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Por lo demás creo que hemos salido ganando en todo. Lo único que echo realmente de menos de la Torre Mapfre son las vistas del Mediterráneo, aunque también es cierto que tuve once años para disfrutarlas.

Pero estas oficinas son mucho más grandes, amplias y bonitas. Tenemos muchas salas de reunión, una cantina donde cada día nos traen el desayuno que incluye fruta fresca, pan crujiente, dulces, cafés y zumo de naranja entre otras delicias. Hay un montón de salas de reunión, tenemos duchas, futbolín, mesa de ping pong, siestódromo y todas esas cosas chulas de las oficinas modernas.

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Este cambio de escala también ha comportado cambios en la forma y métodos de trabajar. En muchos sentidos se ha mejorado y en otros se echa de menos la familiaridad con la que se realizaban algunos proceso que ahora, forzosamente, son algo más burocráticos.

 

sala

BigRoom

A pesar de seguir en la misma compañía a veces tengo la impresión de haber cambiado de empresa, pero lo cierto es que la vida son etapas ¡y pienso disfrutar de esta tanto como lo hice en mi primera entapa en Adobe!

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Mis primeras experiencias con el IoT

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Aunque ya había tenido alguna experiencia previa con el Internet de las cosas (IoT), recientemente en casa hemos adquirido un starter kit de SPC compuesto por una cámara de 360º, un sensor de movimiento, una sirena y un detector de puertas abiertas.

De esta forma he desarrollado un nuevo superpoder ya que, no importa en que lugar del mundo me halle (siempre y cuando tenga cobertura y acesso a Internet , claro está), gracias a una app en mi smartphone puedo , en apenas segundos ver el interior de mi casa o incluso enviar mensajes por el micrófono del teléfono que se escucha a través del altavoz de la cámara.

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De igual modo, si activo el modo de vigilancia, recibo en mi smartwatch una alerta que me indica si ha entrado algún intruso o si se ha abierto una puerta que debería estar cerrada. Es como tener ojos, oídos y voz siempre en tu casa sin importar donde se halle tu cuerpo físico.

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No hay que negar todos los beneficios que aportan estas nuevas tecnologías y la posibilidades que abren, pero esta experiencia también me ha suscitado algunas reflexiones. La principal de ellas es que quizá hemos subestimado el poder de la ignorancia. Me explico. Hasta ahora cuándo me ausentaba de mi casa en vacaciones evidentemente siempre existe el temor de pensar que entrara alguna banda de cacos a desvalijarla, pero como en mi lugar de vacaciones no había forma de saber si ese hecho había ocurrido o no y tenía claro que hasta la vuelta no me iba a enterar de nada de lo que hubiera pasado durante mi ausencia, pues me limitaba a relajarme, a disfrutar de las vacaciones y a no pensar en el tema hasta la vuelta.

Ahora, el hecho de que exista la posibilidad de ver en cualquier momento que está pasando en tu casa te carga con una nueva responsabilidad ya que, con el celular en la mano, es inevitable pensar “¿Y si no miro y está entrando alguien en casa?” y ahí aparece la negra sombra del complejo de culpa que te hace agarrar el dichoso chisme y mirar la app en un momento en el que normalmente habrías ignorado al aparatito.

Es cierto que puedes obviar esto y esperar a que sean los sensores los que te alerten mediante una notificación si entra algún intruso en casa. Pero este hecho abre las puertas de par en par a que se disparen tus niveles de cortisol. Tu cuerpo pasa inconscientemente a un estado de alerta continua por temor a que el dispositivo vibre dándote la fatídica noticia. Aunque no pase nada (como ocurre el 99% del tiempo) miras al teléfono o al Smartwatch con recelo como si fueran amenazantes portadores de malas noticias.

Algo parecido me pasa con otra app que empezado a utilizar Safe 365. Una app que, en todo momento me avisa de dónde están los miembros de mi familia. Me avisa de mediante notificaciones de cuando entran y salen de casa, si están realizando un determinado trayecto… ¡demonios! hasta me indican de cuánta batería les queda en el dispositivo y si lo están cargando!!

Esto, lejos de tranquilizar genera aún más estrés pues, de alguna manera, te obliga a estar aún más alerta. Te acostumbras a estar tan hiper-informado que cuando dejas de recibir alguna de esta información, por innecesaria que sea, la tendencia natural de nuestro cerebro a dramatizar todo hace que inevitablemente te pongas a pensar en lo peor hasta que llega la siguiente notificación para indicarte, como siempre, que no tenías nada de que preocuparte.

Hemos subestimado el valor de la ignorancia de los hechos, el valor que aporta a nuestra paz mental. Y lo peor es que ya no hay marcha atrás. Una vez el Internet de las cosas te condena a saberlo todo en todo momento no puedes dar la espalda a este hecho y simplemente ignorarlo pues, en caso de que efectivamente ocurra algo a cuyo conocimiento tengas acceso y ante lo que podrías haber reaccionado, la excusa de la imposibilidad de saberlo ya no nos servirá como bálsamo consolador para aliviar nuestra conciencia.

En resumen, pienso que también deberemos modificar nuestra propia psicología para adaptarnos a la convivencia con estos nuevos gadgets tecnológicos y poder sacarles el máximo partido sin que impacten negativamente en nuestra salud mental. Es algo que ya hemos tenido que hacer en repetidas ocasiones desde la irrupción de Internet y su extensión con los dispositivos móviles y las redes sociales. Cómo mínimo ahora ya tenemos cierta experiencia y debería servirnos para minimizar los errores que ya hemos cometidos con el uso inadecuado de algunas de las tecnologías mencionadas que quizá nos pillaron algo a contrapie.

Algunas cuentas de Instagram que sigo

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A día de hoy, Instagram sea quizá la red social que más me gusta. En gran medida porque es mas visual y porque es en la que mejor creo que aprovecho mi tiempo sin caer en la cronofagia. Eso se debe porque gran parte de las cuentas a las que sigo me sirven como inspiración para mis propias fantasías y ensoñaciones que luego utilizo en mi trabajo de ilustración.

Os voy a aconsejar alguna de esas cuentas que me inspiran. No son la únicas, pero como tampoco quería hacer un post muy extenso me he limitado a citar a algunas de ellas y quizá otro día añada una nueva serie. Cómo veréis las temáticas que tocan pueden ser muy dispares aunque tienen la creatividad o el aspecto artístico como nexo común. Aquí van.

I See Faces In The Strangest Places

https://www.instagram.com/iseefacesinthestrangestplaces/

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Mi cuenta favorita dedicada a las paraieidolias. La paraeidolia es ese fenómeno cognitivo por el cual el cerebro asocia formas aleatorias a elementos conocidos (como caras o siluetas de animales) cuando en dichas formas aleatorias se detecta un patrón común que se podría aplicar a uno de esos elementos conocidos.

En esta caso la cuenta se especializa en el reconocimiento de caras dentro de objetos que presentan elementos que se pueden asociar a ojos, nariz o boca.

Nicolas V Sanchez

https://www.instagram.com/nicolasvsanchez/

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Cuenta del artista Neoyorkino Nicolas V Sanchez. Lo que hace este hombre es sencillamente increíble. Aunque en la cuenta aparecen todas las manifestaciones de su obra, son especialmente reseñables los dibujos que realiza con bolígrafo que rezuman un virtuosismo extraordinario.

SFX ATLAS

https://www.instagram.com/sfxatlas/

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Cuenta dedicada a maquillajes, esculturas, animatrónicos y efectos especiales en general para películas de terror y ciencia ficción. Lo que se ve en esta cuenta es una muy cuidada selección de imágenes y vídeos que no solamente no te dejarán indiferente sino que en más de una ocasión te ocasionarán escalofríos.

Estaban Diácono

https://www.instagram.com/_estebandiacono/

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Instagram de creador y animador Esteban Diácono. Una vez me respondió a un comentario diciendo que consideraba que lo que hacía no era arte. Y la verdad es que estoy de acuerdo. la palabra arte se queda pequeña para describir las hipnóticas y alucinantes maravillas que hace este hombre con Cinema 4D.

La plasticidad de sus maniquíes y figuras hechos con materiales viscosos, blandos o peludos casi parece que se pueda sentir con las manos y está claro que ha marcado tendencia a tenor de todos/as los/las que parecen querer imitarle

Matieres Fecales

https://www.instagram.com/matieresfecales

https://www.instagram.com/fecalmatterworld/

Captura de pantalla 2019-06-10 a las 19.33.17.png

Cuenta de los diseñadores, artistas y músicos Hannah Rose Dalton y Steven Raj Bashkaran. Este dúo de artistas exhibe una creatividad desbordante con un estilo inclasificable basado en una estética alienígena y trans-humana. La moda, la música, el maquillaje son algunas de las manifestaciones donde consiguen asombrar con una propuesta totalmente transgresora y pop al mismo tiempo.

Y hasta aquí esta primera entrega de cuentas de instagram a las que sigo y que me inspiran especialmente. Espero que la selección sea de vuestro agrado. En un futuro post intentaré asombraros y/o inspiraros con unas cuantas más.

Procrastinación sí, cronofagia no

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En los últimos tiempos se ha hablado mucho de la procrastinación. Si es un concepto que aún no conocéis, os animo a que lo busquéis por Internet, pero en forma resumida podemos decir que es la acción de postergar tareas que debemos realizar y emplear ese tiempo en actividades menos productivas pero que nos son más placenteras o nos exigen menos esfuerzo mental.

Hoy me gustaría introducir un nuevo concepto que es la cronofagia que consiste en dejar que una actividad absolutamente inservible o incluso contraproducente para nuestra estabilidad mental fagotice literalmente nuestro tiempo sin ningún tipo de contraprestación. Una actividad que simplemente nos roba un tiempo que ya no volverá jamás.

Aunque dicho así pueda parecer que el concepto de la procrastrinación y el de la cronofagia sean lo mismo hay importantes diferencias. La procrastrinación en un mecanismo que desarrolla nuestra mente para intentar liberar el estrés que nos causan ciertos tipos de actividad o niveles de auto-exigencia y bien llevada puede contribuir a elevar nuestra creatividad o a eliminar cierta tensión que nos puede dejar en mejor situación para realizar nuestras tareas. En ocasiones hasta podemos descubrir algún tipo de información o interés valioso mientras procrastinamos. En otras palabras, la procrastrinación puede tener efectos negativos en nuestra productividad o no, de hecho hasta puede tener efectos positivos.

La cronofagia sin embargo siempre es negativa y está íntimamente ligada a las redes sociales. Son esos segundos y hasta minutos (en los casos más graves incluso horas) que nos pasamos haciendo scroll en la timeline de Facebook, Twitter o Instagram por citar las más famosas. ¡Atención! no me estoy refiriendo a la exploración de estas redes con la sana intención de informarnos, inspirarnos o hasta chismorrear, sino a ese desplazar el dedo como un zombie sobre la pantalla con la atención dispersa. La información llega a nuestra cabeza de forma semi-consciente, de vez en cuando nos paramos en algún click-bait leemos algún titular o miramos alguna imagen o vídeo que en condiciones normales jamás habría llamado nuestra atención y despertamos de nuevo a la realidad sin apenas recordar lo que hemos visto (si en ese momento nos preguntaran que citáramos la lista de artículos, fotos o vídeos que hemos visualizado seguramente no sabríamos responder con un mínimo de acierto). Simplemente hemos estado en una especie de trance hipnótico que se ha llevado nuestro tiempo para siempre y que no nos ha servido para nada y que incluso en algunos casos nos habrá dejado una incómoda sensación de desasosiego.

Si esa cronofagia se produce durante lo que podríamos llamar “tiempos muertos” mientras esperamos el autobús o a algún amigo que llega tarde a la cita pues el mal no pasa de emplear esos minutos a estar en una fase narcótica (y aún así se me ocurren muchas formas de aprovechar mejor ese tiempo), pero cuando esos minutos los perdemos al levantarnos por la mañana,antes de acostarnos por la noche o, en general, ocupando tiempo destinado a alguna actividad que nos es beneficiosa entonces simplemente estamos regalando tiempo de nuestra vida al vacío más absurdo, nos estamos “comiendo” nuestro tiempo de forma inútil.

Es cierto que cada vez es más habitual emplear el valioso tiempo de la procrastinación en la cronofagia y cuando eso ocurre la noble actividad de la procrastinación pierde lo poco beneficioso que por lo general tiene.

La mente, instrucciones de uso

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La mente es ese invento de la selección natural cuya principal función es “pilotar” al resto del organismo donde reside. Podríamos definirla (de forma un tanto chusca eso sí), como el “software” que genera el cerebro para gestionar el resto del cuerpo de cara a maximizar nuestras opciones de supervivencia.

El software mental de un individuo tipo consta de varios, llamémosle, programas.

Uno podría ser el programa Realidad que básicamente se encarga de leer parte de los innumerables datos que rodean al organismo a través de los sentidos. Con la información captada y con la ya almacenada en tu cerebro, la mente hace una amalgama y “pinta” para ti ese cuadro que llamamos realidad y que, erróneamente, pensamos que es única y la misma para todos.

Otro programa podría ser el Ego. Son toda ese conjunto de instrucciones que te hacen re-conocer como una entidad autónoma y diferenciada del resto de individuos que componen la realidad. Es la que te pinta el espejismo del personaje biográfico que mantiene una coherencia personal a lo largo del tiempo. El ego te hace llegar a creer que tú eres ese personaje y, lo que es todavía peor, que ese “tú” que representa el Ego es el que lleva las riendas de tu organismo, de tu persona y de tu vida. (Una pista; lo más parecido es el niño pequeño subido a un caballo de un carrusel que cree firmemente que es él quien está pilotando el cochecito o el caballo de madera)

Luego está el programa de la consciencia. Está relacionado con el programa anterior. Es lo que te hace re-conocer todo lo que nos rodea. Es el que certifica que sabemos algo, el que levanta acta. La consciencia nos informa incluso de que tenemos un Ego o que estamos pensando o haciendo en un momento determinado . También nos informa de lo que nos pasó en el pasado (los recuerdos) y planifica nuestro futuro (los planes y proyectos). En definitiva es el narrador de nuestra vida y puede llegar a fusionarse en mayor o menor medida con nuestro Ego.

Aparte de estos programas que podríamos calificar de “conscientes” en tu mente existen una infinidad de programas inconscientes. De hecho, la mayoría de neurólogos coinciden en que estos programas son mayoritarios, que la parte consciente es apenas la punta del iceberg de nuestra mente. Obviamente no tienes información de estos programas porque, por su propia definición;  -“inconscientes”- quedan fuera de tu capacidad cognoscible, la consciencia no levanta acta de su presencia ni de su trabajo. Y es una pena, porque son los que definen la mayor parte de nuestra vida y los que afectan de una forma más decisiva a nuestro bienestar y, me atrevería a decir, que a nuestra felicidad.

La buena noticia es que la barrera entre la parte consciente e inconsciente de la mente no es nítida ni infranqueable. Más bien podríamos decir que hay un “degradado” desde la parte puramente consciente a la inconsciente. Lo podemos ver de manera clara en la transición entre la vigilia y el sueño. Con un poco de entreno y observación lo puedes comprobar también si intentas dejar tu mente en blanco. Salvo que seas una de esas personas con muchas horas de entrenamiento en meditación, lo habitual es que empiecen a entrar pensamientos de forma automática y sin pedirte autorización. ¿Quien manda todas esas voces que hablan en tu cabeza incluso cuando no quieres oirlas? ¿Nunca te ha pasado que cuando quieres olvidar algún asunto, recuerdo o persona especialmente desagradable esa vocecilla impertinente te tortura trayéndote ese mensaje una y otra vez a tu cabeza? Pues bien, esas voces son mensajes que llegan de algunos de los programas que residen en tu parte inconsciente y que regulan probablemente más del 90% de tu comportamiento. Muchos estudiosos del tema llaman a ese programa la “mente del mono” en el sentido de que los pensamientos que generan se comportan como un mono que salta sin parar de una rama a otra sin sentido aparente.

Por todo eso pienso que la famosa sentencia “Conócete a ti mismo” que coronaba el pronaos del templo de Apolo en Delfos en realidad lo que estaba tratando de decirnos era que aprendiéramos el funcionamiento de nuestra mente, que nos hicieramos con sus “instrucciones de uso”.

Y es que si nos familiarizáramos con el funcionamiento de estos programas de la mente podríamos llegar conseguir que una mayor región de dichos programas pasaran a la zona consciente. Pretender que toda nuestra mente actúe de forma consciente no solamente no tiene sentido sino que tampoco es deseable. Está muy bien que muchos procesos de nuestra mente se automaticen en el inconsciente (¿Te imaginas lo incómodo que sería que cada vez que condujéramos un automóvil, que leyéramos un texto o nos llevaramos una cuchara a la boca fuera como cuando estábamos aprendiendo a hacerlo?) pero estaría igualmente bien que pudiéramos observar desde cierta distancia muchas de nuestras reacciones, emociones y sentimientos y, sabiendo que programas inconscientes los provocan y moldean, pudiéramos intervenir en dichos programas para que actuaran en pro de nuestros intereses y nuestro bienestar.

Pienso que a esta alturas ya son pocos los que dudan que una parte nada despreciable de nuestro sufrimiento es causada de forma endógena por los pensamientos nocivos que causa nuestra propia mente (la gran parte de veces de forma inconsciente). Es por eso que pienso que vale la pena invertir tiempo en tratar de descifrar cómo trabaja ese “software” mental y aprender a “hackearlo” en cierta medida para que contribuya a nuestra felicidad o, al menos a nuestro sosiego o al cumplimiento de nuestros objetivos. En realidad se trata, como ya he insinuado antes, de aprender de la manera más clara posible cuáles son esas instrucciones de uso para re-programar nuestra mente de forma que cada vez sea más un aliado que un enemigo.

El cómo hacerlo, desafortunadamente, no es algo que se pueda resumir en pocas líneas de texto, ni siquiera en varios tomos. Gran parte del trabajo a realizar opera únicamente en tu ámbito personal y es solamente a ti a quien te toca adivinar donde están las llaves que dan acceso a los secretos de tu mente. Mientrastanto lo que sí puedes hacer es investigar en los numerosos recursos que hay a nuestra disposición en forma de libros, vídeos, experiencias y conversaciones con otras personas y – lo que es más importante – contigo mismo/a. Pero , insisto es una tarea que no se puede delegar y te toca únicamente a ti llevarla a cabo.

Caminar y hablar

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Hace algún tiempo os hablé de un interesante artista llamado Benjamin Bennett que había desarrollado un proyecto artístico que básicamente consistía en subir a Youtube largos vídeos de 4 horas en los que simplemente se limitaba a sentarse y sonreir. Pues bien, ha llegado a subir 300 vídeos de estas características y tras más de 1200 horas sentado y sonriendo ahora parece que ha decidido cambiar de tercio y comenzar un nuevo proyecto que, aunque distinto, es , cuanto menos tan interesante como el anterior.

Se trata del proyecto Walking and talking. Al igual que en proyecto anterior el bueno de Ben sube vídeos de unas 4 horas de duración pero en este caso se dedica a pasear mientras habla con a cámara acerca de lo primero que se le viene a la cabeza.

No he visualizado todos los vídeos completos que ha colgado de esta serie (28 en el momento de escribir estas líneas) por razones obvias pero en los fragmentos que si he visto parece que los monólogos de Ben están relacionados con la reflexión introspectiva y los vericuetos de la mente y la consciencia.

Altamente recomendable en cualquier caso.

Si queréis ayudar a Benjamin en el desarrollo de sus proyectos, aquí tenéis su página de Patreon donde ya ha conseguido reunir a algunos mecenas. https://www.patreon.com/benjaminbennett

Creative Cloud en las películas Marvel

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La relación de Marvel con Adobe siempre ha sido bastante cercana. Como es de suponer muchas de las herramientas de Creative Cloud se utilizan para la creación tanto del universo de papel en loc cómics como para la presencia de personajes Marvel en el cine.

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Algunas de las películas de personajes Marvel en las que se han utilizado herramientas de Creative Cloud han sido Los Vengadores, Deadpool o más recientemente Spiderman en el Spiderverse donde se utilizaron profusamente los pinceles de Photoshop para conseguir el “look” de comic tan característico de la fotografía de esta pelicula.

 

La tecnología de Adobe también ha estado presente en otras muchas producciones de ciencia ficción y fantasía como Abbys o Avatar.

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